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Aegnor el Fogoso

Posted in General with tags , , on 17/03/2010 by Locolin

Era un día caluroso y Aegnor se encontraba en la taberna disfrutando de su jarra de cerveza cuando entró la persona que menos deseaba ver: el borracho oficial del pueblo, Mandler, el cual nada más verlo fue a buscar pelea. Aegnor, al verlo ya en su situación tan habitual intentó ignorarlo, pero este, que ya le conocía las cosquillas, le atacó al punto débil: Ninniel, la camarera, de la que estaba abiertamente enamorado. Mandler se dirigió a la muchacha y empezó a propasarse con ella, lo cual provocó la ira de Aegnor, que lo agarró y lo lanzó fuera de la taberna, saliendo detrás a pegarle la paliza de su vida. Mandler se levantó y siguió provocándolo, diciendo auténticas barbaridades e insultando gravemente a la pobre Ninniel que no tenía nada que ver en el asunto. El enfado de Aegnor llegó a tal punto que de su alrededor surgió un remolino de fuego que cayó sobre Mandler, calcinándolo y luego deshaciéndose en un estallido que milagrosamente no hirió a nadie ni provocó ningún daño material. Al darse cuenta de lo sucedido empezó a huir y al llegar a un callejón sin salida, se encontró con tres personas que le cerraban el paso. Estos avanzaron hacia él y uno de ellos le dijo:

-No temas, sabemos lo que puedes hacer y podemos enseñarte a controlarlo. Ven con nosotros.
-¿Quienes sois y que queréis?- preguntó cada vez mas asustado Aegnor.
-Somos los Tres. Existes gracias a nosotros y te ayudaremos si nos dejas.
-Dadme una prueba.
-Como quieras.

El que estaba hablando extendió la mano y en ella apareció una bola de fuego, que se transformó en una bola de hielo, en una piedra y en una extraña bola de gas. Al ver éso Aegnor se arrodilló y suplicó clemencia. El segundo de entre ellos se acercó y lo levantó diciendo.

-No hay nada que perdonar. Vosotros los humanos sois muy pasionales y si no controlas tus poderes te puede volver a pasar. Ven con nosotros y aprenderás todo lo necesario para que esto no vuelva a pasar.
-Podéis hacer lo que queráis conmigo- respondió apenado Aegnor.
-Solo tendrás que acompañarnos. No te preocupes por lo que queda atrás, algún día podrás volver y recuperarás tu vida. Y tranquilo, volverás a verla, aunque te llevarás una sorpresa.
-¿Que quieres decir?
-No intentes saberlo todo, cada cosa en su momento.
-O si no te estallará la cabeza – dijo entre carcajadas el tercero, que hasta ese momento había estado callada, aparentemente pasando de todo.

Y así Aegnor se convirtió en el primero de los discípulos de los Tres, el más grande elementalista de fuego de la historia.

Los humanos y la magia

Posted in General with tags , , on 01/03/2010 by Locolin

Pasaron los eones y la vida se fue desarrollando. Estructuras cada vez más complejas formadas por la unidad primigenia (la célula) se fueron sucediendo, consiguiendo algunas perdurar mientras que otras menos aptas se perdieron en el olvido. Viendo los creadores que habían conseguido que el desarrollo de su creación fuera imprevisible en ese pequeño planeta, fueron a repetir el experimento en otros lugares del universo, algunos de condiciones parecidas y otros completamente diferentes.

Transcurrido un tiempo, regresaron a ver como se desarrollaba ese pequeño planeta, y descubrieron con asombro que éste había cambiado mucho respecto a la última vez que lo visitaran, de hecho observaron con placer como una de las especies que la habitaban habían tomado conciencia de quienes eran e intentaban comprender todo lo que le rodeaba y el porqué era como era. Se hacían llamar a si mismos hombres o seres humanos, y estaban obsesionados por clasificar y buscar una razón a todo lo que se encontraban, y todo lo que no entendían lo achacaban a un ente o entes, según el grupo, denominado “dios”. Los creadores decidieron descender a ese planeta y tomar apariencia humana para instruirles y así averiguar si, al igual que ellos, tenían la capacidad de manipular lo que se hallaba a su alrededor.

Los humanos, al ver sus poderes, los reverenciaron y los temieron. Los creadores se decepcionaron al principio pues parecía que no tenían ninguna clase de poder, pero sin embargo decidieron quedarse un poco más para conocerlos un poco mejor. Un día, presenciaron una fuerte discusión entre dos de esas criaturas, algo por desgracia demasiado frecuente entre ellas. Uno de ellos, fuera de si, provocó una columna de fuego que se expandió por la plaza en un estallido de llamas dejando al rival calcinado. Aegnor se alejó corriendo mientras los observadores estaban todavía sorprendidos. Los creadores lo buscaron disfrazados, lo encontraron en una pequeña callejuela solitaria, se descubrieron y hablaron con el que sería su primer discípulo: Aegnor el Fogoso. Así supieron que en realidad no es que ningún humano tuviera poderes, sinó que solo algunos los tienen y solo despiertan con alguna emoción fuerte; en general ira, dolor o frustración.

Viajaron por todo el mundo para descubrir a todos los que se les despertara el poder y encontraron unas pautas comunes a todos: Tenían una afinidad desde su niñez a algo relacionado con su poder: Los elementalistas de fuego eran excepcionalmente activos, los druidas amaban los bosques por encima de cualquier cosa, los mentalistas eran extraordinariamente inteligentes … Esto les ayudó a encontrar más magos antes de que mostraran la faceta y se asustasen, tanto ellos como sus allegados y vecinos, que en multitud de ocasiones linchaban a todo aquel que se mostrase capaz de hacer algo “extraño”.

De todos los discípulos que tuvieron sobresalieron nueve, uno por cada faceta de la magia:

1: Aegnor, el Fogoso: Elementalista de fuego.

2: Rolder, el Manco: Mentalista psíquico

3: Leof, el Huracán peludo: Druida transformista.

4: Ninniel, la Dama de las Lágrimas: Elementalista de agua.

5: Velophast, el Raudo: Elementalista de viento.

6: Grorber, el Visionario: Mentalista ilusionista.

7: Caestia, la Bondadosa: Druida vitalista.

8: Lardiel de los Árboles: Druida controladora.

9: Thizard, la Roca: Elementalista de tierra.

Sus nombres son malditos y no se pueden pronunciar bajo pena de muerte, pues son los causantes del mayor de los males de este planeta, el CATACLISMO que provocó la casi total aniquilación de la vida en el planeta. Todo aquel que nombre a los que estos nueve traidores llamaban creadores, será condenado a cadena perpetua. La magia esta prohibida y todo aquel que la use será ejecutado sin necesidad de juicio.